El momento global del cine chino: de Wuxia a Art House y Marvel

Tres olas

El cine chino ha tenido tres momentos distintos de impacto global, cada uno de los cuales representa una estrategia diferente para llegar a audiencias internacionales.

Primera ola: Acción en Hong Kong (décadas de 1970 a 1990)

Bruce Lee, Jackie Chan y John Woo llevaron el cine chino a audiencias globales a través de la acción. Sus películas no requerían traducción cultural: un puñetazo es un puñetazo en cualquier idioma.

Esta ola estableció la reputación global del cine chino pero también la limitó. Durante décadas, "película china" significó "película de artes marciales" para el público occidental. La profundidad y variedad del cine chino eran invisibles detrás de las patadas voladoras.

Segunda ola: prestigio de la casa de arte (décadas de 1990 a 2000)

Raise the Red Lantern (1991) de Zhang Yimou, Farewell My Concubine (1993) de Chen Kaige y In the Mood for Love (2000) de Wong Kar-wai llevaron el cine chino al público y a los festivales de cine occidentales.

Estas películas no eran películas de acción. Eran dramas: lentos, hermosos, emocionalmente complejos y profundamente arraigados en la historia y la cultura chinas. Ganaron premios en Cannes, Venecia y Berlín. Demostraron que el cine chino podía competir en los niveles más altos del cine artístico internacional.

Pero llegaron a una audiencia limitada. Las películas artísticas, por definición, no llegan a la corriente principal. El cinéfilo occidental medio en el año 2000 había visto películas de Jackie Chan pero no películas de Wong Kar-wai.

El momento del tigre agachado

Crouching Tiger, Hidden Dragon (2000) de Ang Lee combinó ambas olas: estética artística con acción de artes marciales. Recaudó 213 millones de dólares en todo el mundo y fue nominada a diez premios de la Academia, ganando cuatro.

El éxito de la película demostró que el contenido cultural chino podía llegar al público occidental en general sin ser tonto. La película es profundamente china: sus temas sobre el deber, el deseo y las limitaciones de las expectativas sociales están arraigados en los valores culturales chinos. Pero comunicó esos temas a través de una narración visual que trascendió las barreras del idioma.

Tercera ola: Integración cultural (década de 2010 al presente)

La ola actual no se trata de que las películas chinas lleguen al público occidental. Se trata de que los elementos culturales chinos se integren al entretenimiento global.

Shang-Chi de Marvel (2021) es una película de Hollywood con la mitología de las artes marciales chinas. Everything Everywhere All at Once (2022), dirigida por los Daniels, se basa en la experiencia de los inmigrantes chinos y la estética de las películas de artes marciales. Netflix y otras plataformas de streaming encargan contenido en idioma chino para su distribución global.

Esta integración tiene más éxito comercial que cualquiera de las olas anteriores. Pero plantea interrogantes sobre la autenticidad cultural: cuando los elementos culturales chinos se filtran a través de los sistemas de producción de Hollywood, ¿qué se conserva y qué se pierde?

La tensión

La tensión fundamental en el viaje global del cine chino es entre accesibilidad y autenticidad. Es posible que las películas profundamente chinas no sean accesibles para audiencias globales. Es posible que las películas accesibles globalmente no sean auténticamente chinas. Lectura relacionada: Animación china: de los clásicos del Ink Wash a los éxitos globales.

Los cineastas que navegan esta tensión con mayor éxito –Ang Lee, Wong Kar-wai, la generación actual de directores de la diáspora china– lo hacen no haciendo concesiones sino encontrando temas universales dentro de historias específicamente chinas. La especificidad no es obstáculo para la universalidad. Es la fuente de ello.

Sobre el Autor

Experto en Cultura \u2014 Escritor e investigador que cubre la amplitud de las tradiciones culturales chinas.